Es difícil decir adiós a alguien. Es difícil pasar la página de un libro apasionante. Es difícil empezar de cero. Es difícil sentir que todo lo vivido, nunca existió. Es difícil amar. Me es difícil reconocer todo esto y más.
A veces uno cree haber encontrado a la persona ideal. Eso me sucedió. Me ilusioné. Amé. Cometí errores. Los rectifiqué. Amé aún más. Fracasé. Las heridas que provoca una decepción en el amor aún no tienen cura inventada. Es más, si existiera sería la medicina más cara y la que habría en abundancia. ¿Quién de nosotros no ha llorado por alguien? ¿Quién no ha podido comprender alguna vez qué es lo que quería su pareja? ¿Quién no ha sentido frustración al ver que todo lo brindó en una relación no sirvió de nada y que todo era visto como fallas y defectos y no había ninguna virtud que rescatar?
Las experiencias vividas nos dan lecciones por aprender. No sé si la lección que aprendí sea aplicable a toda relación. Al inicio reconozco que sentía amargura, decepción, cólera, frustración, pesimismo. Ahora miro las cosas con calma. Quise autodestruirme no para provocar compasión a nadie pero sí para encontrar calma a una cabeza y un corazón que no dejaban de pensar y sentir. Ahora más bien me siento en un estado vegetal. Y creo que en parte es mejor así por un tiempo. Hay heridas que demoran en cerrar. No sería capaz de quejarme de mi pareja y de echarle la culpa de todo, pues debo asumir mi cuota de culpa. Sin embargo, duele sentir que jugaron con uno, que mientras uno cuidaba la relación como la peidra más preciosa la otra persona sólo buscaba el mejor escape y la forma más elegante para hacer sentir culpable al otro.
Últimamente he escuchado mucho las palabras MADUREZ, ACTITUD, FUERZA. A la luz de lo sucedido y lo visto, sólo me queda reirme de esas palabras. Yo las cambiaría por COMPROMISO, RESPETO Y PASIÓN. Es una pena que tenga que quebrar un juramento, pero creo que será ésta la primera y última vez que lo haré. Juré amar por siempre a mi pareja, pero mi pareja simplemente nunca me amó. Sólo fui una pieza más en un juego que es tan solo una proyección de una vida que sabía se estaba volviendo vacía, pero que ahora ya no puedo hacer nada por llenarla.
Por eso HOY digo: Adios mi amor. Juro que te amé con todo mi ser y no pude amarte más porque no me dejaron. Juro que hice todo lo posible por descubrir los misterios que encierra tu corazón y mente, pero me escondiste el mapa. Juro que siempre mi corazón te tratará de recordar como un bello momento, el mejor, pero tan solo un momento.
Mi corazón nuevamente se abrirá para buscar aquello que pensé encontrar en ti.